Descubre Hidra a pie

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La isla de Hidra, situada en el golfo Argosarónico, es el paraíso de los senderistas. Basta un sencillo paseo por la isla para descubrir todo tipo de bellezas ocultas.

Hay montones de caminos sinuosos e interminables que cruzan senderos adoquinados de un blanco deslumbrante y conducen a barrios pintorescos de casas antiguas y al monasterio del Profeta Elías, que ofrece unas vistas fantásticas. O pasea junto al mar, desde el bonito puerto hasta Kamini, Vlychos y Palamidas. Gracias a su clima templado y a su variado paisaje, esta isla es ideal para caminar en cualquier época del año, aunque la primavera es su estación más espectacular. Hidra se adorna con flores silvestres que crecen incluso entre las viejas piedras de las casas antiguas y las grietas de las calles adoquinadas, recién encaladas.

Hay más de diez rutas para senderistas en la isla, de modo que los amantes de las caminatas no se quedarán sin opciones para elegir. Solo necesitas buen humor, unas zapatillas de deporte, un sombrero, gafas de sol y una mochila ligera para las cosas fundamentales, como el agua. Te presentamos algunas de las mejores rutas de Hidra:

Del puerto de Hidra a Palamidas

Si te gusta contemplar el mar mientras caminas, te encantará la ruta que arranca en el pintoresco puerto de Hidra y termina en Kamini, otro puerto que conserva el ambiente de la Hidra de antaño. Aquí se rodó la película La sirena y el delfín de Sofía Loren, que dio a conocer la isla al mundo entero. Por el camino hay varios puntos para descansar y disfrutar de las vistas.Quizá la hora más mágica del día es al final de la tarde, cuando puedes rendirte a la belleza de la puesta de sol mientras vislumbras el islote de Agios Nikolaos y el contorno de los montes del Peloponeso a lo lejos. De camino a Kaminia pasarás por Kanonia, Periptero y Spilia, así como por las antiguas casas de marineros del distrito de Avlaki. Después tienes que subir las escaleras para proseguir el sendero, cruzar un puentecito y ya estarás en la bahía de Vlychos, con su playa organizada y la capilla de Agia Paraskevi, encaramada al acantilado batido por las olas.

La ruta atraviesa el pueblo de Vlychos y una senda sombreada que conduce a Plakes, un pueblecito de casas de piedra con una playa organizada, un hotel y un restaurante. Un poco más allá queda Palamidas, donde puedes relajarte y disfrutar de las aguas cristalinas en su cala de guijarros. Se tarda más o menos una hora en hacer toda la ruta, según tu ritmo y las veces que pares a descansar.
Para redondear un día fantástico, te recomendamos que vuelvas por la misma ruta al puerto de Hidra. Después, disfruta de una buena cena en una de las pintorescas tavernas a orillas del mar o en las callejuelas de la ciudad, y termina con música y copas en uno de sus acogedores bares.

Hasta el monasterio del Profeta Elías

Todos los que vienen a Hidra acaban seducidos por el encanto de los senderos adoquinados de un blanco resplandeciente que suben hasta las imponentes casas antiguas, con vistas a su puerto pintoresco y al mar.

Sigue una de las rutas más bonitas de la isla hasta el monasterio del Profeta Elías, justo debajo del pico Eros. De camino a la cumbre hay montones de sitios para descansar y disfrutar de las vistas del puerto, del paisaje isleño y del azul interminable del mar.
Esta ruta empieza en el puerto y sigue la carretera que lleva a Kala Pigadia. Sube por la carretera de montaña hasta el desvío del monasterio del Profeta Elías y el monte Eros. Después, sigue por la carretera que atraviesa los pinares hasta llegar a una pista sin asfaltar. Al cabo de unos 20 minutos verás las escaleras que suben al monasterio de Agia Matrona, encaramado en un risco. Asciende por los escalones de piedra hasta el monasterio y su hermoso patio, donde te recibirán con un delicioso loukoumi (dulce turco) y un vaso de agua muy refrescante. Enciende una vela y admira el panorama antes de bajar la ladera por el mismo camino. El descenso es mucho menos cansado, pero ten cuidado con los resbalones en las escaleras.

Se tarda entre una hora y media y dos horas en subir al monasterio, y la bajada es mucho más breve (alrededor de una hora y cuarto). Se recomienda subir por la mañana temprano, para evitar el calor del mediodía.

 

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