La historia del Ática

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Guerras, intrigas, cultura y mitología. No es de extrañar que el Ática fuera el centro del mundo civilizado. Su riqueza histórica sigue viva todavía en las estampas y los sonidos de Atenas, una de las muchas ciudades clave de la región. Pocas zonas pueden rivalizar con el Ática en número de acontecimientos históricos y ciudades importantes. En ciudades como Eleusis, Megara y Maratón nacieron la democracia, la filosofía y la poesía (todas ellas palabras de origen griego, por cierto). Los conflictos bélicos estaban a la orden del día y las batallas de Salamina y Platea marcaron un punto de inflexión en la historia de la humanidad cuando los atenienses vencieron a los persas. Fuente de inspiración para muchas superproducciones de Hollywood, como la película 300, las batallas de Maratón y de Jerjes son importantes etapas de la historia de Grecia que resultan fascinantes para el viajero actual.

Los atenienses se enfrentaron al ejército invasor de Darío sin los refuerzos espartanos. La victoria sobre los persas fue tan decisiva que durante muchos años nadie volvió a intentar invadir Grecia. La brillante estrategia de Milcíades, conocida como la Batalla de Maratón, sentó las bases de muchas de las tácticas bélicas actuales.

La Batalla de Salamina, anterior a la de Platea, enfrentó a la flota persa y a la Armada griega. La emboscada ateniense en los estrechos de Salamina consiguió hundir y capturar más de 300 naves de la imponente escuadra persa. Al igual que en la célebre historia de los 300 espartanos, a pesar de la inferioridad numérica ateniense el general Temístocles empleó una táctica muy efectiva para derrotar a los persas.

Los conflictos entre dioses y humanos, griegos e invasores, atenienses y otros pueblos griegos impregnan cada rincón de una región que ha evolucionado a pasos agigantados en materia de ciencias, literatura y las artes. Durante su reinado, Teseo unificó el Ática, cuyos impresionantes edificios quedan eclipsados por la Acropólis, la antigua ciudadela en la que se sentaron las bases del mundo civilizado y que sigue brillando con luz propia en el horizonte actual de Atenas.

La tierra de las mil excavaciones

Los primeros arqueólogos comenzaron a excavar la zona tras la Guerra de Independencia de los turcos, en 1837. Pero lejos han quedado aquellos arqueólogos con sus pinceles. Los descubrimientos arqueológicos recientes se deben a un monstruo de acero con dientes afilados: la excavadora mecánica o “metro-rata” (metropontikas), empleada para construir la red de metro de Atenas. Durante las obras se descubrieron tantos restos arqueológicos que casi todas las estaciones de metro poseen un pequeño museo en el que se exponen los vestigios.

Pausanias, viajero y geógrafo griego, documentó la mayoría de los edificios laicos en el siglo II d.C., permitiendo así que muchas de las joyas del Ática hayan sobrevivido al paso del tiempo. El primer ministro Ioannis Kapodistrias fundó el Museo Arqueológico Nacional, el primero de los múltiples museos que custodian obras de arte en la región.

Uno puede pasarse el día entero en el nuevo Museo de la Acrópolis, una máquina del tiempo que transporta al visitante a las glorias pasadas de la edad de oro de Atenas.

 

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