Egina

 El griego cuenta con variedad de términos para referirse a la Pascua y todos ellos transmiten un mensaje milenario: la esperanza y el triunfo de la vida sobre la muerte, la llegada de la luz primaveral tras la oscuridad del invierno. La vida se renueva en un canto a la creación. Los árboles reverdecen y las flores iluminan los campos y los jardines, creando un aromático mar de color. Los ruiseñores y roqueros nos regalan canciones de amor.

En Egina, la Pascua se celebra por todo lo alto con un mar en calma y un puerto abarrotado de yates y veleros, amarrados junto a los barcos pesqueros locales. Las amapolas, margaritas y fresias convierten campos y jardines en una explosión de color. Asimismo, los barrios se inundan del aroma a las tradicionales galletas de Pascua y a pan dulce el Jueves Santo.

Durante toda la Semana Santa, los fogones de las ouzerías y tavernas de la costa, tanto en el centro como en la periferia, preparan deliciosos guisos de Cuaresma, platos típicos de verduras y marisco vivo. El Viernes Santo al mediodía, el Epitaphio decorado va en procesión al cementerio de Agia Eirini, acompañado por las muestras desconsoladas de duelo de los fieles, que cantan himnos funerarios junto a las tumbas de sus seres queridos.

Por la noche se celebra una procesión de tres féretros, procedentes de las tres iglesias principales de Egina, que compiten en belleza por sus preciosos motivos florales. Las procesiones recorren las calles del pueblo hasta confluir delante del Ayuntamiento, ante la multitud que espera con velas.

El Sábado Santo, la Resurrección se celebra a medianoche con alegría y abrazos. Vive la Pascua en una basílica recóndita o en las grandes iglesias. Después, puedes alargar la noche en un bar o en una discoteca de copas o bailando hasta el amanecer.

Estés donde estés, el Domingo de Pascua siempre verás corderos y kokoretsi asándose lentamente mientras las familias y los amigos se reúnen para brindar, disfrutar de la fiesta y bailar un poco. Si buscas algo distinto, la Pascua griega te sorprenderá con dos tradiciones muy singulares.

La primera es la quema de Judas en el pueblo serrano de Anitseo y la segunda es el baile de Pascua, una celebración de la juventud y del amor característica del pueblo medieval de Paleóchora.

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